De exquisito sabor, un queso ideal para comer a toda hora.
1 queso mediano
1/2 taza de anacardos o castañas de cajú
1/2 taza de Rejuvelac
Una cucharada de levadura nutricional
Una cucharada de aceite de coco
4 tomates secos
Una pizca de sal
–Utensilios necesarios
Bowl
Licuadora
Bolsa para leche vegetal o tela tipo gasa
Colocar los anacardos en un bowl, cubrirlos con agua y dejarlos en remojo unas 6 horas.
Desechar el agua, enjuagarlos y colocarlos en el vaso de la licuadora o robot de cocina junto al rejuvelac y la sal.
Procesar bien hasta obtener una crema homogénea.
Para el siguiente paso necesitaras una bolsa para elaborar leche vegetal o una gasa para filtrar la preparación.
Verter le pasta procesada en la gasa o bolsa y presionar bien para escurrir todo el líquido y separarlo de la pulpa que será el futuro queso.
El líquido escurrido es ni más ni menos que leche de anacardos, así que puedes guardarla en un recipiente de vidrio para utilizarla posteriormente.
Una vez que has escurrido todo el líquido y nos queda una pasta, dejarla dentro de la bolsa o gasa, colocarla dentro de un recipiente y guardarla en un lugar seco y oscuro para que se fermente a temperatura ambiente.
Este proceso llevara unos 2-3 días.
Pasado ese tiempo, veremos que el queso se ha endurecido un poco pero todavía está maleable.
Agregarle la levadura nutricional, los tomates secos triturados y el aceite de coco derretido para que una vez frío quede un queso bien firme.
Para conservarlo colocarlo en el refrigerador en un recipiente, preferentemente de vidrio, bien cerrado.
Este queso vegano lo como generalmente con unos grisines sin gluten.